Con el “boom” de la IA

Con el “boom” de la IA, publicar con ideas propias y criterio, es la nueva ventaja

Una de las grandes ventajas que la inteligencia artificial ha traído a nuestras vidas es la capacidad de producir contenido de manera sencilla y barata, sin embargo, esto esconde a su vez una trampa: cuando cualquier persona puede generar algo “bien escrito” en segundos, lo que empieza a escasear es otra cosa… el pensamiento propio basado en conocimientos y experiencias adquiridas en la vida real. Es así como el reto ya no es aprender a usar estas herramientas. El reto al que todos nos enfrentamos ahora es no permitir que piensen por nosotros.

LinkedIn le pone freno al “AI slop”

La plataforma y red social LinkedIn introdujo a su sistema un botón de denuncia e hizo cambios en su algoritmo para reducir la visibilidad de contenido que haya sido generado por inteligencia artificial o lo que se conoce como “AI SLOP”. LinkedIn está buscando dar prioridad a las publicaciones y experiencias reales junto a perspectivas humanas auténticas, frente a los textos masivos y vacíos. Gracias a esto, dentro de la plataforma, podremos esperar encontrar menos contenido basura y realmente conectar un poco más con las personas y no consumir solo contenido de IA generativa.

Vale la pena resaltar que no es que LinkedIn esté “peleando” con la inteligencia artificial. Está peleando contra el contenido que no tiene criterio ni intervención humana. En julio de 2026, LinkedIn incorporó la opción “Seems like AI Slop” para que los usuarios puedan señalar publicaciones dudosas o con mucho rastro de IA. Dicho esto, el mensaje de LinkedIn es más interesante que sólo el botón de reportar. La propia compañía ha sido muy explícita. Usar la IA para ayudar a escribir, no es el problema. El problema aparece cuando la herramienta sustituye la perspectiva de los autores y el juicio humano orgánico.

Mano robótica escribe en una laptop mientras múltiples publicaciones digitales aparecen alrededor de la pantalla.

Actualmente estamos entrando en una economía, donde producir información va a ser cada vez más barato pero pensar con criterio, no lo será. La nueva escasez es tener algo original y bien fundamentado que decir. Hoy la inteligencia artificial ha reducido barreras para investigar, generar, reproducir e interpretar contenido. Todo es más rápido. No obstante, todo esto también genera un riesgo. Podemos llegar a confundir nuestro nivel de productividad, con nuestro nivel de conocimiento real. Podemos estar produciendo mucho más contenido que antes, pero ¿cuánto de eso realmente comprendemos y cuánto de eso realmente viene de nosotros mismos?

Hoy por hoy, cualquiera puede presentar una respuesta redactada a la perfección, pero puede también no saber nada de lo que está presentando. Es por eso, que creo que la conversación correcta no es si debemos utilizar la inteligencia artificial o no. Esa discusión probablemente ya quedó atrás. La pregunta correcta es ¿Qué porcentaje de nuestro trabajo estamos dispuestos a acelerar con la IA y que partes no deberíamos delegar a estas herramientas y meter nuestras capacidades humanas?

Usar la IA con ética y educación será lo más valioso, no solo saber apretar los botones y producir contenido vacío, la calidad y la humanidad van a tener cada vez más valor otra vez.

Puño humano y mano robótica se encuentran frente a una laptop en un entorno de trabajo.

Generaciones jóvenes y mayores: una brecha menos simple de lo que parece

Es fácil asumir que los jóvenes adoptamos la IA con naturalidad mientras las generaciones mayores se quedan atrás. Sin embargo, la evidencia muestra una realidad más compleja. Pew Research Center encontró que los adultos jóvenes conocen y utilizan estas tecnologías con mayor frecuencia, pero también son más propensos a anticipar efectos negativos de la IA para la sociedad y para ellos mismos.

Esto rompe dos estereotipos: los jóvenes no somos automáticamente ingenuos frente a la tecnología y los profesionales con más experiencia tampoco son incapaces de adaptarse. De hecho, las organizaciones pueden encontrar una ventaja al combinar fortalezas generacionales, algo que también forma parte de estrategias como las de BluePoint en Guatemala; mantener un enfoque multi generacional. Las generaciones jóvenes podemos aportar familiaridad tecnológica y rapidez. Los profesionales senior aportan algo que ningún prompt genera instantáneamente: conocimiento de industria, relaciones, intuición y memoria de decisiones pasadas (experiencia).

Para mí, un workflow ideal podría ser el de combinar las ideas y los juicios de los mayores con las herramientas técnicas de los jóvenes para optimizar procesos y tomar mejores decisiones conjuntas, integrando IA por ejemplo.

Profesional joven y ejecutivo senior revisan juntos información en una laptop durante una sesión de trabajo.

Guatemala y la IA, ¿cuál es el panorama?

El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por CENIA con apoyo de CEPAL, identifica a Guatemala entre los países que avanzan en conectividad, talento y estrategias relacionadas con IA. Sin embargo, el índice también evidencia una brecha importante entre la alfabetización básica en IA, la formación profesional y el desarrollo de talento especializado. En otras palabras, existe una distancia entre aprender a utilizar estas herramientas y desarrollar las capacidades profundas necesarias para utilizarlas bien.

Pero, existen señales positivas. INTECAP tiene programados para 2026 cursos sobre IA aplicada al trabajo y fundamentos de IA generativa. La oportunidad está allí, pero capacitar no debería limitarse a enseñar qué herramienta utilizar. Una verdadera alfabetización en IA implica formular buenas preguntas, evaluar respuestas, verificar información, proteger datos, comprender riesgos y reconocer cuándo no utilizarla. En Guatemala debemos seguir usando la tecnología para mejorar, pero debemos de aprender a usarla con valores y con un propósito real.

Profesional observa en una laptop varias propuestas de contenido generadas por inteligencia artificial.

La responsabilidad en el trabajo no se puede automatizar

La IA puede ayudarme a preparar un análisis, pero no puede asumir la responsabilidad si ese análisis está equivocado. Su uso profesional exige, al menos, tres disciplinas en mi opinión:

  1. Proteger la información. No todo debe subirse a una herramienta de IA. Cuando la regulación avanza más lento que la tecnología, la gobernanza interna y el criterio son todavía más importantes.
  2. Verificar antes de presentar. Una respuesta generada por IA debe tratarse como un insumo, no automáticamente como una fuente. Las cifras, noticias y afirmaciones relevantes deben comprobarse.
  3. Mantener un responsable humano. LinkedIn recomienda que el usuario revise, edite y apruebe aquello que crea con IA. La misma lógica aplica dentro de cualquier organización.

 

El poder de decisión sigue estando en la persona

¿Prohibir la IA en las aulas? Sería poco realista. ¿Permitir cualquier uso sin límites? Sería irresponsable. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) propone un enfoque centrado en las personas, con especial atención en la privacidad y la ética. 

La IA debería ayudarnos a aprender mejor, no permitirnos aparentar que aprendimos algo que nunca entendimos. Usarla para cuestionar una idea, comprender un concepto difícil o mejorar la estructura de un texto puede enriquecer el aprendizaje. Entregar como propio un razonamiento que nunca construimos, inventar fuentes o evitar el trabajo intelectual produce el efecto contrario. El propósito de las instituciones educativas no es producir documentos, sino personas capaces de pensar.

Profesional latinoamericana toma notas y desarrolla ideas propias junto a una laptop con una herramienta de inteligencia artificial.

Lo que marcará la diferencia de aquí en adelante

La inteligencia artificial seguirá mejorando y, probablemente, decir “sé usar IA” dejará de ser una ventaja diferenciadora. Lo realmente valioso será saber utilizarla para amplificar capacidades propias. 

En una época donde generar respuestas será cada vez más fácil, tener criterio (hacer buenas preguntas, verificar información, proteger la confianza de otros y asumir responsabilidad por nuestras decisiones) puede convertirse en una de las ventajas profesionales más humanas y valiosas. Usemos la IA con inteligencia humana, ética y responsabilidad.

 

Por:

Daniel López

Trainee de Estrategia e Innovación